La captura de Nicolás Maduro fue «una vergüenza».
La captura de Nicolás Maduro fue «una vergüenza». Así lo afirmó este martes el presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, al intervenir en la IV Conferencia Internacional de Minsk sobre Seguridad Euroasiática, donde sostuvo que sin esa operación habrían podido resolverse «todos los problemas del mundo moderno, incluido el petróleo».
«Miren a Venezuela, el secuestro del presidente Maduro. ¿Para qué querría alguien petróleo? Vale, allí hay grandes reservas. Sin todo este sinsentido, sin la captura del presidente, que fue una vergüenza, habría sido posible resolver todos los problemas del mundo moderno, incluido el petróleo», afirmó el mandatario bielorruso durante su intervención en la conferencia.
Captura de Nicolás Maduro: la lucha por los recursos, según Lukashenko
Lukashenko añadió que la principal razón de la división del mundo que se observa en la actualidad es «la lucha por los recursos y la competencia irresponsable» entre las potencias. En esa misma línea, ironizó sobre el papel de Washington en el escenario internacional: «Gracias al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por mostrárnoslo claramente», concluyó.
Maduro fue capturado en enero de este año por fuerzas especiales de Estados Unidos, en una operación que desde entonces ha marcado la agenda venezolana y las reacciones de los gobiernos aliados de Caracas. Las palabras de Lukashenko llegan cuando Venezuela atraviesa un proceso de transición política, como ha señalado la activista Rocío San Miguel al urgir reformas en seguridad y defensa dentro de ese nuevo escenario.
La conferencia de Minsk reúne cada año a representantes de gobiernos y expertos en seguridad del espacio euroasiático, y la intervención de Lukashenko dedicó uno de sus pasajes centrales al caso venezolano, al que presentó como ejemplo de esa disputa global por los recursos energéticos.
Un aliado de Caracas desde los tiempos de Chávez
Lukashenko es un estrecho aliado de Caracas desde los tiempos del fallecido presidente Hugo Chávez. El mandatario bielorruso realizó tres visitas oficiales a Venezuela antes de 2013 y viajó de nuevo en marzo de ese año para asistir al funeral de Chávez, quien, a su vez, estuvo cinco veces en Bielorrusia durante su gobierno.
Su sucesor, Nicolás Maduro, viajó en dos ocasiones al país aliado de Rusia. Durante esos años, Caracas y Minsk cooperaron estrechamente en los ámbitos militar y económico, una relación que se construyó sobre el intercambio político y energético entre ambos gobiernos y que Lukashenko ha seguido defendiendo en público tras la captura de enero.
El petróleo venezolano y la deuda de Minsk
Entre 2010 y 2012, Bielorrusia fue uno de los importadores del petróleo venezolano, en el marco de los acuerdos de cooperación energética firmados entre ambos países. De acuerdo con fuentes independientes bielorrusas, Minsk todavía le debe a Caracas alrededor de 1.500 millones de dólares por esas importaciones.
Esa historia compartida ayuda a entender el tono de la intervención de este martes: Lukashenko no habló solo como un observador de la crisis venezolana, sino como uno de los socios más antiguos del chavismo en Europa del Este, en un foro dedicado precisamente a la seguridad euroasiática y al nuevo reparto de fuerzas en el mundo.
Venezuela busca su lugar tras la captura
Mientras los antiguos aliados de Maduro reaccionan, el Ejecutivo que hoy encabeza Delcy Rodríguez mueve sus piezas en el escenario internacional: esta misma semana se confirmó que Rodríguez no acudirá a la cumbre iberoamericana de Madrid y que Venezuela estará representada por su ministro de Exteriores.
En paralelo, Caracas trabaja en su regreso a los organismos financieros internacionales, un camino que ya tuvo contactos de alto nivel como la conversación entre el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, y Oliver Blanco. En ese contexto, la defensa pública de Maduro que hizo Lukashenko en Minsk se suma a las voces que, desde el antiguo bloque aliado, cuestionan la operación estadounidense de enero y su lectura sobre el petróleo venezolano.