El Concejo Municipal de Los Ángeles aprobó por unanimidad el 4 de diciembre de 2024 una ordenanza que declara a la ciudad como «santuario» para migrantes, prohibiendo el uso de recursos locales para aplicar leyes federales de inmigración.
Esta decisión se produce en un contexto donde el presidente electo Donald Trump ha prometido deportaciones masivas, generando preocupación en comunidades inmigrantes.
La ordenanza, que entrará en vigor diez días tras su promulgación por la alcaldesa Karen Bass, refuerza las políticas pro-migración de la ciudad.
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El concejal Bob Blumenfield destacó: «Estamos codificando nuestras buenas políticas para proteger a los inmigrantes». Esta medida es parte de un esfuerzo más amplio de gobiernos locales liberales para contrarrestar las políticas migratorias del nuevo gobierno.
Sin embargo, la filial del Partido Republicano en Los Ángeles criticó la decisión, argumentando que las protecciones benefician a quienes han ingresado ilegalmente y han cometido delitos.
A pesar de esto, Los Ángeles, con una población significativa de inmigrantes, reafirma su compromiso con la protección de estas comunidades frente a las amenazas del nuevo gobierno.


