El director inglés Jonathan Glazer creí una película que desafía las convenciones al no mostrar absolutamente nada de Auschwitz, pero que logra transmitir el horror a través del sonido.
En su adaptación libre de la novela «La zona de interés» de Martin Amis, Glazer sumerge al espectador en la vida familiar de un jerarca nazi que trabaja en el campo de exterminio. Mediante un diseño de sonido espectacular y escalofriante, el director logra que la mente imagine lo que los ojos no ven.
Con cinco nominaciones en los Premios Oscar 2024, incluida la categoría de Mejor Película Internacional, ‘La zona de interés’ se perfila como una fuerte competidora (es, con ‘La sociedad de la nieve’ de J. A. Bayona, la gran favorita para llevarse la estatuilla).
Glazer ha creado dos películas en una: la que se ve y la que se oye. Aunque se observa a una familia aparentemente feliz viviendo junto al campo de exterminio, el resto queda oculto detrás del muro.
Rudolf Höss, interpretado por Christian Friedel, y su esposa Hedwig, interpretada por Sandra Hüller, llevan una vida apacible cuidando de sus hijos y disfrutando de su jardín, mientras Höss despliega sus funciones como ingeniero perfeccionando los métodos de exterminio. A medida que seguimos su vida cotidiana, escuchamos el constante ruido blanco de la maquinaria del exterminio, que permite imaginar el horror que ocurre detrás de las alambradas.
Jonathan Glazer, conocido por sus trabajos en el mundo del videoclip, ha trabajado con bandas como Blur, Radiohead o Nick Cave & the bad sheds, ha confiado en Mica Levi para la banda sonora de la película. Sin embargo, después de un largo proceso, Glazer se dio cuenta de que las imágenes requerían sonidos más que música, por lo que recurrió al diseñador de sonido Johnnie Burn. Juntos, crearon una experiencia cinematográfica inusual e inquietante, utilizando sonidos reales para construir una segunda película, la que se escucha.
“La zona de interés” se destaca como una película impactante y perturbadora sobre el Holocausto, a pesar de mostrar muy poco visualmente. El director británico logró transmitir el horror y la brutalidad del pasado mediante el poder del sonido, creando una experiencia cinematográfica única y memorable.


