El debate sobre la situación de los migrantes venezolanos volvió a encenderse este fin de semana tras un cruce de declaraciones entre el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el secretario ejecutivo de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), Jorge Arreaza. Petro, a través de la red social X, denunció la criminalización de los migrantes venezolanos en el extranjero y pidió la liberación de colombianos detenidos en cárceles de El Salvador, mientras que Arreaza rechazó que los venezolanos estén en “exilio”, como afirmó el mandatario colombiano, y defendió la política migratoria del gobierno de Nicolás Maduro.
Gustavo Petro criticó duramente las políticas migratorias y carcelarias que, en su opinión, estigmatizan a comunidades enteras por el accionar de bandas criminales como el Tren de Aragua. El presidente colombiano sostuvo que “ningún latinoamericano que se considere demócrata puede aceptar como principio de una república que por los crímenes de la banda ‘Tren de Aragua’ se criminalice a todo el pueblo venezolano en el exilio”. Petro también exigió a su homólogo salvadoreño, Nayib Bukele, la entrega de ciudadanos colombianos presos en cárceles salvadoreñas y reiteró que “los migrantes no son criminales, es una cuestión de humanidad”.
El mandatario aprovechó para celebrar el reciente fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos, que suspendió temporalmente las deportaciones de migrantes venezolanos bajo la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, invocada por la administración Trump para justificar la expulsión de cientos de venezolanos acusados de vínculos con el Tren de Aragua. Petro comparó la criminalización de migrantes con prácticas fascistas históricas, advirtiendo sobre el peligro de justificar persecuciones masivas y genocidios bajo pretextos jurídicos.
La respuesta llegó desde Caracas. Jorge Arreaza, secretario ejecutivo de ALBA y exministro de Exteriores de Venezuela, replicó a Petro que los venezolanos en el extranjero “son personas migrantes, no están en ningún exilio”. Arreaza reconoció la pertinencia de la reflexión del presidente colombiano, pero insistió en que la migración venezolana no debe equipararse a un exilio forzado. Además, aseguró que la administración de Nicolás Maduro “hace esfuerzos para protegerlos y traerlos de vuelta a su patria”.
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La postura oficial venezolana busca contrarrestar la narrativa de éxodo forzado y reivindica las políticas de retorno implementadas en los últimos años, aunque organizaciones internacionales y defensores de derechos humanos han advertido sobre el carácter masivo y forzado de la migración venezolana, que supera los 7 millones de personas según estimaciones de la ONU.


