La fuerza antipandillas en Haití alcanzará su tamaño completo de 5.500 efectivos militares y policiales «en unos tres meses».
La fuerza antipandillas en Haití alcanzará su tamaño completo de 5.500 efectivos militares y policiales «en unos tres meses», según aseguró este lunes el Gobierno de República Dominicana. El canciller Víctor «Ito» Bisonó precisó que la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés) cuenta hoy con 2.181 integrantes desplegados en territorio haitiano, por lo que la meta fijada por el Consejo de Seguridad de la ONU supone incorporar otros 3.319 uniformados al contingente que combate a las bandas armadas.
Bisonó ofreció las cifras durante La Agenda Semanal, el encuentro con la prensa que encabeza el presidente Luis Abinader en el Palacio Nacional, en Santo Domingo, y del que también participaron el ministro de Defensa, teniente general Carlos Fernández Onofre, y otros altos mandos militares. La reunión abordó la inseguridad en el país vecino, agravada por la desaparición de cuatro soldados salvadoreños emboscados hace ocho días en la periferia de Puerto Príncipe, cuyo paradero sigue sin conocerse.
Fuerza antipandillas en Haití: el aporte dominicano supera los 21 millones de dólares
República Dominicana no forma parte de la fuerza multinacional, pero la respalda con dinero y logística. Según el canciller, el país ha desembolsado 20 millones de dólares en aportes directos a las operaciones, a los que se suman alrededor de 1,06 millones destinados a asistencia, evacuaciones médicas y otras facilidades, para un total superior a los 21 millones de dólares.
Ese respaldo incluye el tránsito de contingentes por territorio dominicano —Bisonó reveló que tropas de Bangladesh integrantes de la GSF se encuentran actualmente en tránsito en el país antes de llegar a Haití—, autorizaciones para vuelos humanitarios, traslado de equipos y cargamentos militares y evacuaciones médicas de miembros de la misión a centros de salud dominicanos, facilidades necesarias por la dificultad de acceder directamente a Haití, donde las bandas controlan puertos, aeropuertos y carreteras.
Preguntado por la ausencia de soldados dominicanos en la misión, Bisonó la descartó por completo: los principios que rigen las operaciones de paz de la ONU impiden que un país limítrofe intervenga en el territorio de su vecino, porque comprometería la imparcialidad de la fuerza y abriría el riesgo de una escalada regional. «Dos países fronterizos, la ONU no permite», sentenció, y añadió que «no hay posibilidad» de un despliegue propio.
Los países de la misión y el aviso de la GSF a las bandas
La GSF integra componentes policiales, militares y civiles, cuenta con el aval del Gobierno haitiano y el respaldo de Naciones Unidas. Además de Bangladesh y El Salvador, aportan efectivos Chad, Guatemala, Jamaica, Mongolia y Sri Lanka, según la relación divulgada por el canciller. El Consejo de Seguridad creó la fuerza en septiembre de 2025 con un máximo de 5.500 efectivos para neutralizar a las bandas que dominan más del 80 % de la capital haitiana, y al cumplirse un año de ese mandato lo renovó por seis meses más.
Este mismo lunes, la propia misión advirtió a las bandas que sus actos de violencia no le impedirán cumplir su mandato, en referencia a la emboscada contra el contingente salvadoreño. Abinader, por su parte, afirmó que República Dominicana ha enfrentado riesgos mayores frente a Haití en el pasado y aseguró que sus Fuerzas Armadas están hoy «infinitamente mejor preparadas», con más blindados, drones y recursos aéreos y navales. El ministro de Defensa precisó que las pandillas más cercanas a la frontera operan a unos 26 kilómetros, en la comunidad haitiana de Belladere, y controlan carreteras de Puerto Príncipe donde cobran peajes en al menos siete puntos, aunque sostuvo que no representan un peligro directo para su país.