Eel gobierno de Estados Unidos notificó a Trinidad y Tobago sobre la revocación de la licencia que le permitía operar en una zona marítima compartida con Venezuela para la explotación de yacimientos de gas. Esta decisión, comunicada por el primer ministro Stuart Young, deja en una situación precaria el acuerdo de cooperación firmado entre ambos países en 2023, que ahora «cuelga de un hilo».
La revocación de la licencia, emitida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac) el 18 de diciembre de 2023, fue confirmada por el primer ministro Young en una declaración pública. “Hemos recibido notificación de que nuestra licencia ha sido revocada”, expresó Young, quien también solicitó una reunión urgente con el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, para discutir las implicaciones de esta medida.
Estados Unidos revoca licencia clave a Trinidad y Tobago
La situación es particularmente delicada dado que Trinidad y Tobago mantiene acuerdos vigentes con Venezuela y con las multinacionales BP y Shell para la explotación conjunta de importantes reservas de hidrocarburos en aguas del Caribe. Según informes de AFP, estas reservas han sido identificadas como claves para el futuro energético de la región, con estimaciones que alcanzan un billón de pies cúbicos de gas natural en los campos Cocuina-Manakin, donde la estatal trinitense NGC firmó un acuerdo con la venezolana Pdvsa y BP en 2023.
Además, se destaca que ese mismo año se firmó un contrato entre Trinidad y Tobago y Shell para la producción y exportación de gas en el yacimiento Dragón, ubicado al noreste de Venezuela y con una capacidad proyectada de 120 millones de metros cúbicos. La revocación estadounidense podría no solo poner en riesgo estos proyectos conjuntos, sino también afectar la estabilidad económica y energética de Trinidad y Tobago.

Expertos en relaciones internacionales han expresado su preocupación por las repercusiones que esta decisión puede tener en la cooperación energética regional. La relación entre Trinidad y Tobago y Venezuela ha estado marcada por esfuerzos conjuntos para desarrollar sus recursos naturales, pero las tensiones políticas y las sanciones impuestas por Estados Unidos a Caracas han complicado este panorama.
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El gobierno trinitense ha manifestado su intención de continuar explorando opciones para mantener sus proyectos energéticos a flote, pero la revocación de la licencia complica significativamente sus planes. La incertidumbre sobre el futuro de estos acuerdos podría llevar a una reconfiguración del mapa energético del Caribe, donde la dependencia del gas natural es crucial para el desarrollo económico.
A medida que Trinidad y Tobago busca respuestas ante esta inesperada revocación, el futuro de su cooperación energética con Venezuela pende de un hilo. La reunión solicitada por el primer ministro con el secretario de Estado estadounidense será crucial para determinar los próximos pasos a seguir. Mientras tanto, la comunidad internacional observa atentamente cómo se desarrollan los acontecimientos en esta región estratégica, donde los intereses energéticos se entrelazan con complejas dinámicas geopolíticas. La situación refleja no solo los desafíos inmediatos que enfrenta Trinidad y Tobago, sino también las tensiones más amplias que caracterizan las relaciones entre Estados Unidos, Venezuela y sus aliados en el Caribe.


