El equipo de refugiados debuta por primera vez en la historia en los Juegos Olímpicos de la Juventud, que se celebran en Senegal.
El equipo de refugiados debuta por primera vez en la historia en los Juegos Olímpicos de la Juventud, que se celebran en Senegal. Sus integrantes, jóvenes de entre 14 y 17 años originarios de Sudán del Sur, la República Democrática del Congo y Burundi y refugiados en Kenia y Uganda, compiten en judo, atletismo y taekwondo en la villa olímpica de Diamniadio, según reportó la agencia AFP este viernes 6 de noviembre de 2026.
La imagen del debut la encarna Lourence Numukiza, congoleña de 16 años refugiada en Kenia. Criada en el campo de refugiados de Kakuma, la joven aseguró con orgullo que se entrenó duro y lo logró, y se fijó dos objetivos para estos Juegos: ganar una medalla y ofrecer algún día un futuro mejor a su familia.
Equipo de refugiados: las historias de Lourence y Rashid
Lourence nació en un campo de refugiados en Tanzania, después de que sus padres huyeran del conflicto de Kivu del Sur, en el este del Congo, antes de su nacimiento. Creció en Kakuma, perdió a su padre cuando tenía cuatro años y su madre cría sola a nueve hijos. Empezó a practicar taekwondo en 2024, en su escuela, y debutará el próximo lunes, dividida, según confesó, entre el miedo y la confianza.
El atletismo de alto nivel también ayudó a Rashid Rochene, de 16 años, a superar los traumas de su huida de Beni, en el Congo, donde hombres armados atacaron su barrio cuando tenía cinco años y mataron a sus abuelos maternos y a otra familiar. Su familia encontró refugio en un campo en Uganda y luego en Kampala, y el martes disputará la semifinal de los 200 metros masculinos, representando, como dijo en voz baja, a los muchos refugiados que lucharon por esta selección.
Un mensaje de esperanza desde Diamniadio
Al frente del equipo está Yiech Pur Biel, de 31 años, jefe de misión y embajador de buena voluntad del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR). Biel huyó de la guerra de Sudán del Sur en 2005, llegó solo con 10 años a Kakuma, se reveló como talento del atletismo y formó parte del primer equipo olímpico de refugiados en los Juegos de verano de Río 2016, antes de continuar sus estudios en Estados Unidos.
Para Biel, que millones de refugiados sean originarios de África y que estos jóvenes puedan participar en los Juegos de la Juventud genera conciencia sobre lo que sucede en ese continente y difunde un mensaje de esperanza. En la villa olímpica, donde los atletas conviven y se relajan entre competencias, los integrantes del equipo dicen sentirse iguales a los demás, algo que, en palabras de Lourence, les calienta el corazón.
El deporte como salida del campo de refugiados
El campo de Kakuma acoge a varios cientos de miles de personas y la vida allí es dura: la propia Lourence describe cómo su madre se las arregla con dificultad para cubrir las necesidades de sus hijos. Su apuesta es clara: cambiar la vida de su familia trabajando duro en el deporte, porque, como repite, el deporte puede cambiar la vida de una persona.
El debut de este equipo marca un paso más en la presencia de los deportistas refugiados en el movimiento olímpico, una década después de aquella primera selección que compitió en Río 2016. Ahora son adolescentes que llegan a Dakar 2026 con la ilusión de una medalla y, sobre todo, con la de demostrar, ante el mundo entero, que su historia no termina en un campo de refugiados ni define todo su futuro. Toda la actividad deportiva internacional está en la sección de Deportes de La Noticia De Hoy.