Las fuerzas de Estados Unidos desplegadas en Medio Oriente están preparadas.
Las fuerzas de Estados Unidos desplegadas en Medio Oriente están preparadas para lanzar un ataque contra Irán de gran envergadura en un plazo de 96 horas si el presidente Donald Trump da la orden, según revelaron dos funcionarios estadounidenses a la cadena CNN en un informe publicado este lunes y recogido por la agencia EFE.
De acuerdo con esas fuentes, en la región ya hay suficientes efectivos y medios desplegados para ejecutar las operaciones. El alcance de la ofensiva que se prepara iría más allá de los golpes limitados de los últimos meses contra radares, lanzadores y otros activos iraníes que pueden reponerse con rapidez, la fórmula que los propios funcionarios describen como «cortar el césped» para mantener el statu quo.
«Será un esfuerzo de gran envergadura»: el ataque contra Irán que se prepara
«Será un esfuerzo de gran envergadura», declaró uno de los funcionarios consultados. Otros responsables, en activo y retirados, familiarizados con las deliberaciones internas de planificación militar, sostienen que la cuestión ya no es si Trump dará la orden, sino cuándo: creen que podría hacerlo en cualquier momento antes de que termine el año, aunque consideran más probable que espere a que pasen las elecciones intermedias de Estados Unidos, previstas para el 3 de noviembre.
El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) y el Pentágono han elaborado una amplia lista de posibles objetivos que incluye la infraestructura energética de Irán, sus instalaciones militares y sus instalaciones nucleares. Un alto funcionario del Pentágono respondió a CNN con un comunicado en el que se limita a señalar que el Departamento «es una organización de planificación» y que su labor consiste en desarrollar y ejecutar las opciones militares que ordene el presidente. La Casa Blanca, por su parte, declinó hacer comentarios.
Trump aún no decide e Israel presiona por actuar
Según los funcionarios, Trump todavía no ha tomado una decisión sobre qué hará después de las elecciones intermedias, aunque parece inclinarse por ordenar una acción militar amplia. Las mismas fuentes advierten de un matiz importante: en el pasado, el presidente ha parecido decidido a actuar y se ha echado atrás en el último momento.
En paralelo, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu —para quien Trump volvió a pedir el voto a dos días de las elecciones en Israel—, ha presionado para lanzar nuevos ataques contra Irán, pero Washington le ha pedido que espere hasta que ambos países puedan realizar operaciones conjuntas. Una fuente de seguridad israelí aseguró a CNN que Netanyahu intentó convencer a Trump de ejecutar un ataque conjunto antes de las elecciones israelíes y que el mandatario estadounidense no dio luz verde. Israel habría pospuesto así, a corto plazo, sus planes, mientras se prepara para una eventual operación conjunta posterior a los comicios intermedios.
Inteligencia, represalias y el estrecho de Ormuz
Las evaluaciones recientes de la inteligencia estadounidense indican que Irán —que este mes atacó con drones el cuartel general de Komala en el Kurdistán iraquí— y los rebeldes hutíes de Yemen se toman muy en serio la posibilidad de nuevos ataques de Estados Unidos e Israel, y que responderían de inmediato contra el personal y las instalaciones estadounidenses en toda la región si Teherán es atacado primero. Un memorando no clasificado del 23 de octubre, enviado por el director de Inteligencia Nacional, Jay Clayton, al secretario de Estado, Marco Rubio, determinó que Irán «ha intensificado sustancialmente sus esfuerzos para atacar al personal estadounidense» y que esos preparativos han alcanzado fases avanzadas en Medio Oriente y en otros países.
Esa amenaza es una de las razones por las que se espera que Estados Unidos siga retirando discretamente personal de sus embajadas en la región en los próximos días, y al personal militar no esencial que iba a desplegarse en la próxima rotación ya se le informó de que no será enviado. El domingo, el almirante Brad Cooper, comandante del CENTCOM, sobrevoló en helicóptero el estrecho de Ormuz, la vía por la que pasa buena parte del petróleo mundial y donde las fuerzas estadounidenses mantienen el bloqueo de los puertos iraníes. Los precios del crudo siguen elevados, en parte por la amenaza de ataques iraníes, y un funcionario estadounidense reconoció que el statu quo en torno al estrecho es «insostenible» a largo plazo si no hay un avance diplomático.
Por ahora no hay orden de ataque ni fecha fijada: hay unos planes listos, unas fuerzas desplegadas y una decisión que, según los funcionarios consultados, depende de una sola persona.