La reciente detención de Armando, jefe de escoltas del Gobernador Manuel Rosales, ha sacudido el estado Zulia, marcando un capítulo más en la creciente tensión en torno a la seguridad pública en la región.
La Policía Nacional Bolivariana (PNB) arrestó a Armando mientras se encontraba en su residencia, en un operativo llevado a cabo por la División de Investigaciones Penales (DIP).
Este incidente se produce apenas días después de que otro escolta, Richard José Corona Infante, fuera detenido el pasado 3 de octubre. Según fuentes cercanas al caso, ambos arrestos no están relacionados con la detención del Alcalde de Maracaibo, Rafael Ramírez Colina.
La captura de estos funcionarios de seguridad ha generado inquietud entre los ciudadanos y las autoridades locales. Un vocero del partido Un Nuevo Tiempo confirmó la detención de Corona, quien fue arrestado por un grupo de desconocidos que se presume pertenecen a un cuerpo de seguridad.
Este hecho ha suscitado especulaciones sobre la posible existencia de una red más amplia involucrada en actividades ilícitas.
El periodista Rogelio Suárez reportó que Armando fue abordado cuando se disponía a salir para cumplir su guardia. Sin embargo, las razones detrás de estas detenciones siguen siendo un misterio.
Las autoridades no han ofrecido detalles sobre los motivos ni sobre el paradero actual de los detenidos.
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La situación se complica aún más con la reciente aprehensión del exdiputado José Sánchez «Mazuco», vinculado a la Operación Ya casi Venezuela.
Esta serie de eventos pone en evidencia un clima de inestabilidad y desconfianza en las instituciones encargadas de garantizar la seguridad pública en Zulia.
La falta de información clara y oficial sobre estas detenciones alimenta rumores y temores entre la población, que observa con preocupación cómo se desarrollan estos acontecimientos.


