La Fiscalía de Corea del Sur ha detenido al exministro de Defensa, Kim Yong-hyun, en el marco de una investigación sobre su supuesta participación en la controvertida declaración de ley marcial por parte del presidente Yoon Suk-yeol.
La detención de Kim, quien renunció el pasado miércoles, se produce tras su implicación en el intento fallido de imponer la ley marcial el martes. Este evento ha desatado una crisis política sin precedentes en el país, con manifestaciones masivas y llamados a la destitución del presidente.
Kim fue arrestado después de ser interrogado por la Fiscalía, que investiga posibles delitos de traición y sedición relacionados con la declaración del estado de excepción.
La medida, que involucró el despliegue militar en el Parlamento, fue revocada solo seis horas después de su implementación, generando caos y descontento público.
La Fiscalía considera que existe riesgo de destrucción de pruebas, lo que llevó a su arresto inmediato. En medio de esta turbulencia política, Yoon sobrevivió a una votación de destitución en el Parlamento, aunque su propio partido ha cuestionado su liderazgo.
La situación sigue evolucionando mientras los ciudadanos surcoreanos exigen responsabilidad y transparencia. La crisis actual no solo afecta a Kim y Yoon, sino que también plantea serias dudas sobre el futuro político del país y su estabilidad democrática.


