El convoy de la libertad de Estados Unidos emprendió este sábado su recorrido desde Los Ángeles, California, con un objetivo declarado: abrir en plena calle el debate sobre la influencia de Israel en la política estadounidense. Cerca de cincuenta activistas participan en la caravana, que durante diez días cruzará el país hasta llegar a Washington D. C., según reseñó la agencia EFE.
Un convoy de la libertad de 5.000 kilómetros por la ruta 66
El trayecto suma unos 5.000 kilómetros y sigue en buena parte la histórica ruta 66. En el camino, los participantes pasarán por diecisiete estados, entre ellos Arizona, Texas, Oklahoma, Illinois y Pensilvania, con paradas pensadas para conversar con votantes en cada comunidad y sacar la discusión de las redes sociales a las plazas y las aceras.
La iniciativa viaja bajo el lema «Detengan el control de Israel sobre Estados Unidos». Sus organizadores insisten en que no buscan imponer una postura, sino lograr que los electores se hagan preguntas sobre el destino del dinero de sus impuestos y sobre el peso de la política exterior en las decisiones de Washington.
Salida frente al consulado de Israel en Los Ángeles
La partida se anunció en una rueda de prensa frente al consulado de Israel en Los Ángeles. Allí, la coorganizadora Hazami Barmada explicó que la caravana quiere «romper los algoritmos» y salir de las burbujas informativas para mostrar otra imagen de quienes defienden los derechos humanos. Barmada ya era conocida por el campamento que organizó en 2024 frente a la residencia del entonces secretario de Estado, Antony Blinken.
Entre los viajeros hay representantes de diversos grupos religiosos y perfiles muy distintos. Figura Lily Greenberg Call, señalada como la primera funcionaria judía de la Administración del expresidente Joe Biden que dimitió públicamente por la situación en Gaza. También participa el defensor de derechos humanos hispano Matthew Rodríguez, quien dijo haberse sumado para plantear interrogantes sobre quién decide el uso del dinero público y defendió destinarlo a salvar familias dentro de Estados Unidos en lugar de financiar conflictos fuera.
Una petición espera al Capitolio
El destino final es el Capitolio, en Washington, donde el convoy entregará una petición: que las prioridades del país pongan primero a las familias y comunidades estadounidenses y que se ponga fin al uso de fondos de los contribuyentes para lo que sus promotores describen como el sufrimiento del pueblo palestino.
El recorrido se suma a un fin de semana de intensa movilización en las calles del país, con las protestas No Kings contra el presidente Donald Trump extendidas por los 50 estados. La caravana, en cambio, pone el foco en otro debate que atraviesa a demócratas y republicanos: el respaldo de Washington a Israel tras la guerra en Gaza, un tema que también se sigue de cerca en la actualidad de Estados Unidos.
Está previsto que el grupo llegue a la capital al cabo de los diez días de viaje, tras completar las paradas programadas en los diecisiete estados del itinerario. (Con información de EFE)