Christa Pike ya no está en el hospital. La condenada a muerte que sobrevivió a su ejecución en Tennessee recibió el alta médica y regresó a la prisión en la que lleva recluida tres décadas, mientras las grabaciones de las llamadas al 911 de aquella noche —divulgadas esta semana— revelan la confusión que retrasó su atención de emergencia por más de media hora.
Pike, de 50 años, sobrevivió el pasado 30 de septiembre a dos inyecciones de pentobarbital, el fármaco utilizado en las ejecuciones por inyección letal. El procedimiento la dejó en estado crítico: permaneció inconsciente durante días, desarrolló un coágulo sanguíneo en un brazo y neumonía, y presentó dificultades para tragar. Cuando recuperó la conciencia, sus primeras palabras fueron de desconcierto, según relató su defensa. Tras diez días hospitalizada en Nashville, fue trasladada de nuevo al centro penitenciario, donde continuará recibiendo atención médica.
Las llamadas al 911 que revelan la confusión
Las grabaciones obtenidas por la agencia Associated Press muestran que la primera llamada de emergencia se recibió a las 20:40 del 30 de septiembre, pero los operadores no lograron validar el pedido: quien llamaba desde la prisión no conocía el código de confirmación que exige el protocolo. A las 21:03, el aviso llegó a clasificarse como una falsa alarma. Recién a las 21:11 las autoridades penitenciarias confirmaron que la emergencia era real y la ambulancia pudo llegar minutos después. En total, transcurrieron unos 31 minutos desde el primer pedido de ayuda.
El Departamento Correccional de Tennessee todavía no ha explicado qué falló en el procedimiento. El equipo legal de Christa Pike sostiene que el pentobarbital probablemente se dispersó bajo la piel en lugar de llegar al torrente sanguíneo en cantidad suficiente.
Christa Pike, un caso sin precedentes
Se cree que Pike es la primera persona que sobrevive a una ejecución por inyección letal en Estados Unidos, un escenario sin precedentes legales. Una jueza de Nashville ordenó conservar todas las pruebas del procedimiento —desde las vías intravenosas y las jeringas hasta los envases del fármaco—, material que podría sustentar una futura demanda contra el estado. El fiscal general adjunto, Will Ayers, admitió en audiencia que no sabe si Tennessee intentará ejecutarla de nuevo.
Pike fue condenada por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años, cometido en 1995 junto a su entonces novio, cuando ella tenía 18 años. Iba a ser la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de 200 años: ni la Corte Suprema de Estados Unidos ni el gobernador Bill Lee aceptaron detener la ejecución. Ahora sus abogados reiteran la petición de conmutar la pena por cadena perpetua sin libertad condicional, mientras la madre de la víctima calificó lo ocurrido como un «desastre». Por ahora, Christa Pike seguirá en prisión, en un limbo jurídico que nadie sabe cómo se resolverá.
El caso de Christa Pike en Tennessee
Christa Pike recibió el alta médica en Nashville y regresó al centro penitenciario donde lleva recluida tres décadas. Pike sobrevivió a dos inyecciones de pentobarbital el pasado 30 de septiembre y permaneció diez días hospitalizada, inconsciente durante días, con un coágulo sanguíneo en un brazo y neumonía. Las llamadas al 911 revelan que la atención de emergencia de Christa Pike se retrasó unos 31 minutos por la confusión en la prisión. Ahora, los abogados de Christa Pike reiteran la petición de conmutar su pena por cadena perpetua sin libertad condicional, mientras Tennessee conserva las pruebas de su ejecución fallida.
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