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La central nuclear de Zaporiyia se queda sin conexión eléctrica externa tras un nuevo ataque

La central nuclear de Zaporiyia, la mayor planta atómica de Europa y bajo control ruso desde el inicio de la invasión.

La central nuclear de Zaporiyia, la mayor planta atómica de Europa y bajo control ruso desde el inicio de la invasión, se quedó sin conexión eléctrica externa tras un nuevo ataque contra la red que la alimenta, informó este domingo la administración de la instalación. La planta depende ahora de sus generadores auxiliares de diésel para mantener la refrigeración de sus seis reactores y de las piscinas de combustible usado.

Según el comunicado de la administración, la línea de reserva Ferrosplavnaya, que suministra la energía para las necesidades de la central, fue desconectada tras resultar dañada. El personal de la planta aseguró que toma todas las medidas necesarias para garantizar el funcionamiento de los generadores de reserva y precisó que los niveles de radiación en la instalación y en la zona colindante se encuentran dentro de la norma.

La central nuclear de Zaporiyia dependía de una sola línea

La situación era frágil desde hace meses. La central recibe electricidad de dos líneas situadas en territorio bajo control ucraniano, en la ribera derecha del río Dniéper. La principal, Dnieprovskaya, fue desconectada en marzo pasado debido a un ataque, por lo que la planta operaba únicamente con la línea de reserva que ahora también quedó fuera de servicio. En junio se declaró una tregua para intentar restablecer el suministro, pero esa línea nunca llegó a reanudar sus operaciones.

En septiembre pasado, Rusia y Ucrania acordaron otro alto el fuego para permitir las reparaciones que devolvieran a la instalación el suministro eléctrico necesario para funcionar con seguridad, según informó en su momento el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). El organismo advirtió entonces que la planta podría quedarse sin suministro en cuestión de días si se agotaban las reservas de diésel.

Un riesgo que el OIEA vigila desde 2022

El director del OIEA, Rafael Grossi, lleva alertando desde el comienzo de la invasión rusa de Ucrania, en febrero de 2022, del enorme peligro que suponen los combates en las cercanías de instalaciones nucleares como la de Zaporiyia, que ha sufrido numerosos cortes de suministro eléctrico e incluso explosiones en su entorno durante la guerra.

Aunque la instalación ya no genera electricidad porque sus reactores se encuentran en parada técnica, sigue requiriendo un suministro constante y sistemas operativos para garantizar la refrigeración del núcleo y del combustible nuclear gastado. Por eso cada corte de la energía externa eleva la tensión internacional: sin electricidad, la seguridad de la planta depende por completo de los generadores diésel y de sus reservas de combustible.

El nuevo corte se produce en una jornada marcada por la escalada de ataques contra infraestructuras energéticas en la región, como el impacto de restos de un proyectil hutí en un edificio de Aramco en Riad. Toda la cobertura internacional puede seguirse en la sección de Mundo de La Noticia De Hoy.

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