Durante un debate electoral celebrado el pasado domingo, Luisa González, candidata correísta a la presidencia de Ecuador, hizo una declaración que ha generado controversia: reconoció a Nicolás Maduro como presidente de Venezuela. Esta afirmación se produjo en un intercambio directo con el actual presidente y candidato a la reelección, Daniel Noboa, quien cuestionó su postura sobre el régimen venezolano, lo que desató un acalorado debate sobre la política exterior y la situación migratoria en el país.
💬 Durante el debate, el Presidente Daniel Noboa preguntó a la candidata del correísmo Luisa González, si reconocerá al gobierno “totalitario y dictatorial” de Nicolás Maduro, a lo que González respondió “sí”. pic.twitter.com/Oy0uYQAsNa
— Ecuadorplay (@EcuadorPlay) March 24, 2025El debate, que se llevó a cabo en un ambiente tenso, comenzó con Noboa planteando una pregunta directa a González sobre si consideraba a Maduro un dictador. La candidata no respondió de inmediato, optando por desviar la atención hacia una acusación sobre supuestas irregularidades vinculadas a una empresa familiar de Noboa, alegando que esta había estado «exportando droga en cajas de banano». Noboa defendió la integridad de su familia y aseguró que siempre habían colaborado con las autoridades en cualquier investigación relacionada.

Candidata promete deportaciones de venezolanos
A medida que el debate avanzaba, Noboa persistió en su intento de obtener una respuesta clara de González respecto a su postura sobre el gobierno venezolano. Finalmente, la candidata admitió que reconocería a Maduro, justificando su decisión como un paso necesario para restablecer relaciones diplomáticas que faciliten la deportación de venezolanos que, según ella, han ingresado a Ecuador de manera irregular. «Necesito reconocer el Gobierno de Nicolás Maduro para poder devolver a los venezolanos que tú permitiste que ingresen de forma irregular», afirmó González con firmeza.
La candidata también delineó su plan de acción, que incluye la repatriación de venezolanos sin ingresos regulares, argumentando que su responsabilidad es proteger a los ecuatorianos. «Haré igual que Estados Unidos: devolver a los venezolanos que no tienen un ingreso regular y que nos quitan el empleo o que siembran violencia en mi país», añadió, lo que provocó una reacción inmediata del público y de su oponente.
Noboa, por su parte, defendió su enfoque humanitario hacia la comunidad venezolana en Ecuador y reiteró su negativa a reconocer un gobierno que considera dictatorial. «Se lo decimos a la comunidad internacional y a todos los venezolanos que han sufrido por culpa de Nicolás Maduro», enfatizó Noboa, subrayando que la elección actual representa una lucha entre “totalitarismo o democracia”.
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Cabe destacar que el gobierno de Noboa fue uno de los primeros en reconocer al líder opositor venezolano Edmundo González Urrutia como presidente electo tras las elecciones del 28 de julio, cuando no se publicaron resultados desagregados. Esta decisión marcó una clara postura frente al régimen de Maduro y refleja la polarización existente en la política ecuatoriana respecto a la crisis en Venezuela.
El debate no solo resaltó las diferencias políticas entre los dos candidatos, sino que también puso de manifiesto el impacto de las decisiones relacionadas con la migración venezolana en la opinión pública ecuatoriana. La polarización en torno a este tema ha generado un intenso debate social y político en el país.
El debate entre Luisa González y Daniel Noboa se considera crucial en el contexto electoral ecuatoriano, ya que el próximo 13 de abril más de 13,7 millones de ecuatorianos deberán decidir entre la continuidad del actual gobierno o la posibilidad de un cambio histórico con la llegada de González al poder, quien podría convertirse en la primera mujer en ganar una elección presidencial en Ecuador. La controversia generada por el reconocimiento de Maduro y las posturas sobre la crisis venezolana sin duda influirán en las decisiones del electorado en las próximas semanas, mientras el país se prepara para enfrentar un futuro incierto.


