El barril en el lago Mead ya tiene nombre. La Policía Metropolitana de Las Vegas anunció este jueves que los restos hallados en 2022 dentro de un barril metálico pertenecen a Edward Lelburian Jackson, un residente de Arkansas de unos 50 añ…
El barril en el lago Mead ya tiene nombre. La Policía Metropolitana de Las Vegas anunció este jueves que los restos hallados en 2022 dentro de un barril metálico pertenecen a Edward Lelburian Jackson, un residente de Arkansas de unos 50 años, visto por última vez a principios de los años 80. La identificación llegó por pruebas de ADN, según el anuncio recogido por CNN Español.
Lo que se sabe hasta ahora
- La víctima es Edward Lelburian Jackson, de Arkansas, conocido como «Buddy», de unos 50 años.
- Fue visto por última vez a principios de los años 80, cuando visitaba a familiares en Arkansas.
- El barril apareció en mayo de 2022, cuando la sequía bajó el nivel del lago Mead y dejó la orilla al descubierto.
- La policía determinó que recibió un único disparo en la cabeza y que se trata de un homicidio.
- No hay pruebas sólidas que lo vinculen con la mafia ni con el crimen organizado, según los investigadores.
- La identificación fue posible por el ADN y la genealogía genética, tras años de intentos fallidos.
Cómo apareció el barril en el lago Mead
Una visitante encontró el barril en mayo de 2022 en el embalse, el más grande del país. El metal estaba tan corroído que los restos descompuestos se veían en su interior.
Aquel hallazgo no fue un hecho aislado. En 2022, la bajada histórica del agua por la sequía y el uso excesivo dejó al descubierto varios objetos y restos sumergidos durante décadas. El cuerpo del barril fue el primero de cuatro conjuntos de restos humanos encontrados ese año en el lago.
También era el único que seguía sin identificar. Los otros tres casos se resolvieron antes, con ayuda del análisis genético y del trabajo de los detectives.
Los restos aún conservaban parte de la ropa: pantalones vaqueros azul claro con un diseño estilo Vidal Sassoon en el bolsillo, una camisa de botones a rayas de manga corta, zapatillas deportivas con velcro y un reloj Timex. Por esa ropa y por el calzado, los detectives estimaron en 2022 que el homicidio pudo ocurrir entre mediados de los años 70 y principios de los 80.
El barril en el lago Mead y la larga pista del ADN
Identificar a la víctima fue la parte más difícil. El teniente Robert Price, de la unidad de homicidios de la Policía Metropolitana de Las Vegas, explicó que Jackson probablemente murió de un disparo a principios de la década de 1980.
El tiempo bajo el agua dañó el material genético. Además, en la época en que se cree que murió, el ADN no se recopilaba de forma generalizada, por lo que no había una muestra suya en los sistemas habituales.
En 2022, el entonces teniente Ray Spencer ya había advertido otra dificultad: cuando alguien arrojó el barril, el punto donde lo dejó probablemente estaba a cientos de metros, entre media milla y una milla, de la orilla de entonces. Hoy esa zona forma parte de la línea de costa porque el lago se redujo.
Como el ADN de Jackson no figuraba en el sistema, el laboratorio del FBI en Quantico elaboró una reconstrucción facial que se hizo pública en 2023, explicó Melanie Rouse, forense del condado de Clark.
A principios de 2024, una muestra ósea enviada para un perfil genealógico arrojó una posible coincidencia dentro de la misma familia, pero no lo bastante cercana para cerrar la identificación. A principios de este año, científicos forenses de la Universidad Estatal de Oklahoma aportaron una pista sólida. Después se envió un kit de ADN a una persona considerada familiar del hombre y el resultado coincidió con Jackson.
Quién era Edward «Buddy» Jackson
Jackson viajó por diversas partes del país. Vivió en California con su esposa a principios de los años 70 y también en Utah, donde a principios de los 80 enfrentó cargos de incendio provocado agravado y conspiración para cometer fraude, según Price.
No se le conocían hijos. Sus parientes lejanos lo recordaban como el «tío Buddy», alguien que viajaba con frecuencia y que aparecía de visita sin un patrón fijo. Su familia asumía, simplemente, que seguía viajando.
La investigación determinó algo llamativo: Jackson no tenía vínculos conocidos con Las Vegas. Por eso la pregunta que hoy se hacen los detectives es cómo llegó su cuerpo al embalse.
Sin pruebas de la mafia y con el caso abierto
Durante años, el caso alimentó teorías sobre los viejos vínculos de Las Vegas con la mafia. Price fue claro este jueves: en esta etapa no hay información que respalde esas teorías y los investigadores las han descartado de forma reiterada por falta de pruebas sólidas.
Resolver el nombre no cierra el caso del barril en el lago Mead. La policía afirma que la investigación continúa y que la identidad es solo una pieza más del rompecabezas. En el valle, los casos policiales siguen marcando la conversación local, como el reciente tiroteo con un muerto en East Flamingo Road.
Por qué importa
Para quienes viven en Las Vegas y en el sur de Nevada, el lago Mead es su reserva de agua y el espejo de la sequía que la región lleva años mirando de frente, la misma que este otoño trajo un récord de lluvia a la ciudad con el ciclón Rachel. Cada vez que el nivel baja, el embalse devuelve historias que llevaban décadas bajo el agua.
Esta vez devolvió un nombre: Edward Lelburian Jackson. Saber quién era el hombre del barril en el lago Mead no resuelve el homicidio, pero le da a su familia una respuesta que esperó más de 40 años y a los investigadores un punto de partida real para buscar al responsable.