En la mañana del lunes, Kiev fue sacudida por un bombardeo relámpago. Las Fuerzas Armadas rusas, estacionadas en Crimea, lanzaron varios misiles balísticos hipersónicos que impactaron en la ciudad, causando daños en tres distritos. La rapidez del ataque dejó a los residentes en estado de shock, ya que las alarmas antiaéreas no tuvieron tiempo de advertir del peligro inminente. Este es el tercer ataque que sufre Kiev en cinco días.
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, informó que cuatro distritos sufrieron daños debido a la caída de los misiles interceptados. Un edificio de la administración municipal en el distrito de Pechersk quedó completamente destruido, dejando al menos 10 heridos. Según la agencia estatal rusa TASS, el principal objetivo del ataque fue el aeropuerto de Zhuliani, el segundo de la capital. Las Fuerzas Armadas Ucranias no han confirmado esta información. Se cree que el ejército ruso está intensificando sus ataques contra aeródromos ucranios para prevenir la entrada en acción de los cazas F-16 proporcionados por los aliados de la OTAN a Ucrania.
Según analistas militares rusos, el ejército ruso empleó los misiles Zircon, una de las armas más avanzadas de su arsenal. Las Fuerzas Aéreas Ucranias lograron interceptar dos de los misiles en Kiev. Sin embargo, la velocidad supersónica de los misiles impidió que las alarmas antiaéreas se activaran a tiempo o que los proyectiles pudieran ser derribados durante su vuelo de 600 kilómetros desde Crimea hasta la capital.
Ucrania enfrenta un grave déficit de munición antiaérea. En la capital, se escucharon disparos de ametralladoras antiaéreas intentando derribar los misiles. El presidente Volodímir Zelenski hizo un llamado a la comunidad internacional para detener este terror.


