
Iago Aspas inaugura el mes de agosto celebrando su 38 cumpleaños después de haber cumplido una promesa lanzada ocho años atrás. Con lágrimas en los ojos, en mayo de 2017 aseguró que volvería a meter al Celta en Europa después de caer eliminado en semifinales de Europa League contra el Manchester United. Seguro que en aquel momento ni se imaginaba lo arduo que iba a ser el camino ni la dimensión que iba a adquirir su figura, hoy convertida en una leyenda única e irrepetible. El moañés es el mejor jugador de la historia del Celta, sin ninguna discusión. Pero también uno de los futbolistas más relevantes de la historia de la Liga. Y para certificar tal afirmación no hay mejor muestra que los datos.



