Este sábado, Alemania celebra el 35 aniversario de la caída del Muro de Berlín bajo el lema «preservemos la libertad», en un contexto global marcado por la invasión rusa de Ucrania y el temor a un ataque a la democracia.
El canciller Olaf Scholz, en un mensaje a la nación, destacó que los ideales liberales de 1989 «no son algo que podamos dar por sentado».
La conmemoración, inaugurada por el presidente Frank-Walter Steinmeier en el Memorial del Muro, rinde homenaje a las 140 personas que perdieron la vida intentando cruzar hacia Occidente.

La celebración incluye una «fiesta de la libertad» en la Puerta de Brandeburgo y un concierto de Pussy Riot frente a la antigua sede de la Stasi.
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Activistas prodemocracia, como Svetlana Tikhanovskaya y Masih Alinejad, también participan en los eventos.
A pesar del avance hacia la reunificación, persiste un «muro mental» que refleja tensiones entre las antiguas Alemania Oriental y Occidental.
Este aniversario se produce en un clima político incierto, con una coalición gubernamental en crisis y un contexto internacional complejo que recuerda los desafíos históricos enfrentados por Alemania.


